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Nuevas normas de la casa en Airbnb: qué cambia el 20 de noviembre y por qué enfada a los anfitriones

Noticias e información

Airbnb ha cambiado la forma en que los anfitriones fijan las normas de la casa. Desde el 20 de octubre de 2026, el editor de anuncios solo admite siete normas estándar y el resto de indicaciones pasan a llamarse «peticiones». Para las reservas hechas a partir del 20 de noviembre de 2026 se aplica además una política nueva: las peticiones tienen que ser razonables, y Airbnb ya ha concretado cuáles no lo son. Fregar y guardar los platos, quitar las sábanas, poner una lavadora o sacar la basura fuera de la vivienda dejan de poder exigirse al huésped.

El anuncio ha sentado mal a muchos anfitriones. En el foro oficial de la comunidad, el hilo que lo presenta suma cientos de respuestas, alguien ha abierto una recogida de firmas para que la plataforma dé marcha atrás y hay quien habla de retirar sus anuncios. En España la política toca también algo que no tiene que ver con la limpieza: qué datos puedes pedir al huésped y cómo tienes que avisarle para cumplir con el registro de viajeros.

Qué cambia y desde cuándo

Hay dos fechas que conviene no mezclar:

  • 20 de octubre de 2026. Airbnb activa el nuevo apartado de normas en el editor de anuncios. Las instrucciones de salida dejan de tener una pestaña propia y pasan a la sección de peticiones.
  • 20 de noviembre de 2026. Entran en vigor las políticas de normas de la casa y peticiones razonables y de límites a contratos y otros requisitos impuestos por el anfitrión. Solo afectan a reservas confirmadas desde ese día.

Una reserva hecha el 10 de noviembre para una estancia en febrero sigue con la política anterior. Durante unos meses convivirán huéspedes con unas reglas y con otras, algo a tener en cuenta si mandas mensajes automáticos iguales para todos.

Las siete normas de la casa que admite Airbnb

Las normas se eligen de una lista cerrada. Dos de ellas son nuevas: el número máximo de huéspedes que pernoctan y cerrar con llave al salir.

  1. Número máximo de huéspedes que pasan la noche.
  2. Horario de silencio.
  3. Eventos, permitidos o no.
  4. Mascotas, si se admiten y cuántas.
  5. Fumar, incluido el vapeo y los cigarrillos electrónicos.
  6. Fotografía y grabación con fines comerciales.
  7. Cerrar con llave al salir, con indicaciones opcionales sobre dónde dejar las llaves.

El huésped está obligado a cumplirlas. Si incumple una durante la estancia, o dice antes de llegar que piensa hacerlo, el anfitrión puede cancelar sin penalización. Todo lo demás va a «Peticiones», dividido entre «Durante la estancia» y «Antes de la salida». Airbnb anima al huésped a seguirlas, pero no le obliga; si no lo hace, el anfitrión puede ponerse en contacto con la plataforma.

Qué tareas de salida ya no se pueden pedir al huésped

El criterio de Airbnb es que no se pidan tareas que exijan «un esfuerzo o un tiempo considerables» ni las que haría normalmente el personal de limpieza. La propia plataforma pone ejemplos de lo que queda fuera y de lo que se puede pedir en su lugar:

Tema Ya no se puede exigir Lo que sí se puede pedir
Platos Fregarlos y guardarlos Dejar los platos usados en el fregadero
Ropa de cama Quitar las sábanas o poner una lavadora Juntar las toallas usadas
Basura Sacarla fuera del alojamiento Separar residuos y reciclaje en los cubos de la vivienda
Climatización Evitar el uso del aire acondicionado si está anunciado Apagarlo al salir

Hay margen para el contexto local. Airbnb cita como peticiones razonables limitar el tiempo de ducha cuando hay restricciones de agua por sequía, algo que en España no es una hipótesis lejana, o usar contenedores a prueba de animales en zonas con osos. El punto de la basura es el que más se va a notar aquí: en muchos edificios el contenedor está en la calle y no hay cuarto de basuras, así que esa bolsa la tendrá que sacar quien limpie.

Otras restricciones que han pasado más desapercibidas

Las tareas de limpieza se han llevado los titulares, pero la política incluye otros cambios con tanto o más efecto en el día a día:

  • No se pueden añadir normas después de reservar. Ni por mensaje, ni con un cartel en la vivienda, ni en persona. Lo que no figure en el apartado correspondiente del anuncio en el momento de la reserva no vale. El clásico folio pegado en la nevera con «normas del apartamento» deja de tener recorrido si dice algo distinto del anuncio.
  • Sin multas ni penalizaciones. El anfitrión no puede imponerlas. Los daños se gestionan con AirCover, como explicamos en la guía para reclamar daños en Airbnb siendo anfitrión. Si la comunidad de propietarios o el ayuntamiento pueden sancionar algo, se avisa en el apartado de normas locales; el anfitrión puede pedir al huésped que le reembolse una multa a través del Centro de resoluciones, pero Airbnb no la cobra.
  • Las comodidades anunciadas no se restringen. Si el anuncio ofrece piscina, aire acondicionado o barbacoa, no se puede limitar su uso, y cualquier cargo por ellas tiene que ir incluido en el precio de la reserva.
  • Contratos solo en cuatro casos: cuando lo exige la ley o una norma de la comunidad, para comodidades opcionales, para estancias de 28 noches o más y en anuncios Luxe. Se suben en PDF y cualquiera que vea el anuncio puede leerlos.
  • Wifi sin formulario de datos. Los portales de acceso que piden correo u otros datos personales quedan prohibidos fuera de hoteles y resorts.

El editor de anuncios marca las peticiones que no cumplen la política y el anfitrión recibe un correo con indicaciones y la posibilidad de recurrir. Si no lo corrige, los huéspedes pueden ver un aviso en el anuncio, del tipo «incluye peticiones de limpieza», y las infracciones persistentes pueden reducir su visibilidad en las búsquedas.

Por qué hay tanto descontento entre los anfitriones

La queja más repetida es económica. La tarifa de limpieza no siempre cubre lo que cuesta dejar el piso listo, y para quien tiene entradas y salidas el mismo día, que el huésped deje los platos fregados o las sábanas en la lavadora es tiempo que el equipo de limpieza no tiene. Varios anfitriones defienden en el foro que unas tareas básicas son necesarias para mantener la higiene y cuidar la vivienda.

Otros ven un cambio de modelo. Según recoge TechCrunch, un anfitrión con doce años en la plataforma considera que Airbnb se acerca a un hotel y pierde lo que lo hacía distinto, y avisa de que podría retirar su anuncio si se mantienen las restricciones. En el hilo oficial también aparecen dudas que la política no resuelve. ¿Se puede reflejar en la reseña que un huésped dejó la cocina en mal estado? ¿Puede pedir más colaboración quien no cobra tarifa de limpieza?

El cambio tiene sus defensores, y no solo entre huéspedes. Algunos anfitriones del mismo foro opinan que un alojamiento con pocas normas y limpieza profesional es mejor experiencia, y que quien no quiere huéspedes en su casa no debería anunciarla. Los viajeros llevaban años quejándose de pagar una tarifa de limpieza y encontrarse además una lista de tareas al irse. Airbnb ya había dado pasos en esa dirección: en 2023 dijo que más de 260.000 anfitriones habían reducido o eliminado su tarifa de limpieza, y desde 2025 muestra por defecto el precio total con comisiones en las búsquedas. La empresa justifica ahora el cambio en que su comunidad le había trasladado que las normas resultaban confusas, pesadas y difíciles de gestionar.

Qué significa para un piso turístico en España

Para un alojamiento en España, el apartado más delicado de la nueva política no es el de los platos, sino el de los datos personales. La política de Airbnb prohíbe pedir datos personales al huésped en cualquier momento de la reserva o la estancia, lo que incluye datos de contacto, documento de identidad, datos financieros, antecedentes y datos biométricos o de salud. También prohíbe exigir una app de terceros o registrarse en otra web para poder entrar en el alojamiento.

La excepción que importa aquí es la legal: Airbnb permite recoger datos o pedir un registro externo cuando sea necesario para cumplir la legislación aplicable. El Real Decreto 933/2021 obliga a quien ejerce actividades de hospedaje, viviendas turísticas incluidas, a registrar los datos de los viajeros y comunicarlos a las autoridades. Su anexo I incluye el número de documento, el teléfono y el correo electrónico. Si quieres repasar la obligación completa, la tienes en nuestra guía del registro de viajeros en SES Hospedajes.

La excepción tiene condiciones, y Airbnb puede pedir pruebas de que se cumplen:

  • Hay que explicar en la sección de peticiones, antes de la reserva, qué datos se piden y por qué.
  • No se pueden recoger más datos de los que exige la norma.
  • El anfitrión responde de guardar los datos de forma segura y de eliminarlos.

En la práctica, esto tiene varias consecuencias:

  • El check-in online para el parte de viajeros sigue siendo viable, siempre que esté avisado en el anuncio y se limite a los datos que pide el RD 933/2021. Airbnb no ha publicado indicaciones específicas para España, así que conviene tener a mano la referencia a la norma por si la plataforma la solicita.
  • Pedir una foto del DNI o del pasaporte «por si acaso» queda fuera. El RD 933/2021 exige que los datos coincidan con el documento exhibido o facilitado, pero no menciona expresamente una copia. Revisar el documento en persona está permitido si se avisa en las peticiones, sin quedarse con copia salvo que una excepción lo justifique.
  • Las cerraduras con app se pueden ofrecer, pero si el huésped lo pide hay que darle otra forma de entrar. Si estás eligiendo modelo, en nuestra comparativa de cerraduras inteligentes verás cuáles admiten teclado o códigos.
  • El máximo de huéspedes pasa a ser norma estándar. Si el número de personas registradas en el parte supera el de la reserva, ya tienes una norma de obligado cumplimiento a la que remitirte.

Un texto de ejemplo para la sección de peticiones podría ser este, adaptado a tu caso:

La normativa española (Real Decreto 933/2021) obliga a registrar a los viajeros y comunicar sus datos a las autoridades. Antes de la llegada te enviaremos un enlace para completar el registro con los datos que exige esa norma. Solo los usamos para esa comunicación y no guardamos copia de tu documento.

Si gestionas el envío del enlace con mensajes programados, como explicamos en check-in online para Airbnb en España, revisa que el mensaje recuerde una petición ya publicada en el anuncio y no añada requisitos nuevos.

Qué revisar antes del 20 de noviembre

  1. Entra en el editor de anuncios y mira qué peticiones aparecen marcadas.
  2. Pasa las instrucciones de salida a «Antes de la salida» y quita fregar, quitar sábanas, lavadoras y bajar la basura a la calle.
  3. Borra cualquier referencia a multas o penalizaciones del anuncio, del manual de la casa y de los carteles.
  4. Comprueba que los carteles de la vivienda y la guía de bienvenida no contienen normas que no estén en el anuncio.
  5. Añade en peticiones el aviso del registro de viajeros, con qué datos se piden y por qué.
  6. Traslada las normas de la comunidad de propietarios o del ayuntamiento que puedan acarrear multas al apartado de normas locales.
  7. Revisa los mensajes automáticos: no pueden introducir normas nuevas después de la reserva.
  8. Recalcula la tarifa de limpieza teniendo en cuenta el tiempo extra que tu equipo dedicará en cada salida.

Registra a tus huéspedes pidiendo solo lo que exige la ley

BnCheck recoge los datos del parte de viajeros con un enlace de check-in, sin guardar la imagen del documento, y prepara el envío a SES Hospedajes.

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Preguntas frecuentes

¿Las nuevas normas afectan a reservas ya confirmadas?

No. La política se aplica a las reservas hechas a partir del 20 de noviembre de 2026. Las anteriores siguen con las condiciones antiguas, aunque la estancia sea posterior.

¿Puedo seguir cobrando tarifa de limpieza?

Sí. Airbnb no la elimina. Lo que cambia es que, si el huésped la paga, no se le puede pedir que haga lo que haría el personal de limpieza.

¿Puedo seguir pidiendo los datos del DNI o pasaporte en España?

Sí, cuando sea para cumplir el registro de viajeros. Debes indicarlo en la sección de peticiones antes de la reserva, explicar el motivo y no pedir más datos de los que exige la norma.

¿Qué pasa si el huésped no cumple una petición?

Las peticiones no son obligatorias. Puedes contactar con Airbnb, pero no cancelar por ese motivo. La cancelación sin penalización solo está prevista cuando se incumple una de las siete normas estándar.

Fuentes

Artículo redactado el 22 de octubre de 2026 a partir de las políticas publicadas por Airbnb, que pueden cambiar antes o después de su entrada en vigor. No es asesoramiento legal: si tu caso tiene particularidades, revisa los términos oficiales o consulta con un asesor.

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